Marina: la respiración del mar.

Asomado hacia el mar se extiende el barrio de la Marina, originariamente destinado a alojar las viviendas de los trabajadores del puerto, de los aduaneros, de los pescadores y en general de la gente del pueblo de Cagliari.
Estructurado en una red de calles paralelas y perpendiculares, está delimitado hacia el puerto por la escenográfica Via Roma, primer impacto con la ciudad para quien llega desde el mar, con sus pórticos y sus palacios de principios del  siglo XX.
En el barrio se encuentran algunos de los monumentos más importantes de la ciudad: la Iglesia del Santo Sepolcro, la Iglesia de Sant’Agostino y la Iglesia gótico-catalana de Sant’Eulalia.